Vivir en un mundo de mujeres machistas

Vivir en un mundo machista habiendo sido criado por una feminista es jodido, no porque uno deba lidiar con hombres machistas, sino porque hay que lidiar con los estereotipos.

• El buen padre es el buen proveedor.

• La maternidad es el único bastión de la mujer frente a un mundo en que el hombre tiene todos los privilegios.

• La mujer manda en la casa y el hombre en su trabajo.

Desde mi separación y posterior divorcio sencillamente he perdido el derecho de ser padre. No puedo tomar una sola decisión sobre la educación o el bienestar de mis hijos, no puedo decidir cuando estar con ellos sin pedirle permiso a la madre y esperar que esté de buen humor para “darme permiso”, no tengo la custodia por lo tanto no puedo decidir su presente o su futuro. He perdido todos los derechos que tenía antes del divorcio, y convencer a cualquier juez que soy un padre preocupado por la calidad en la relación con mis hijos es una pelea perdida, solo interesa la pensión, lo demás, arréglelo con la madre.

¿Y qué si la madre quiere cobrar venganza por que las cosas no funcionaron? ¿Y qué si el único mecanismo de coerción es la relación con mis hijos? ¿Y qué si quiero que la ley me ampare de alguna manera frente a esta situación?

Nada, los hombres son malos por naturaleza y ese es el preconcepto que la justicia maneja. Un hombre no es capaz de criar a un hijo solo. Un padre no ama a sus hijos igual que una madre. Madre hay una sola, padres hay muchos.

Y te lo quitan todo, tus hijos, tus cosas, tu vida. ¿Y cuál es la disculpa? Vos te lo buscaste, quién te manda divorciarte. Pero la madre también se divorció y no perdió nada de eso.

Y uno tiene que rehacer su vida desde cero, porque nada de lo que construyó por años le pertenece, excepto las deudas. Y pobre del padre que no cumpla con las pensiones, porque aparte de las deudas eso si queda, el deber.

Fuiste machito para hacerlo ahora hacete responsable, debiste pensarlo antes de traer hijos a este mundo. Y Dios que lo pensé, y lo soñé y lo deseé con todas mis fuerzas. Los amaba desde mucho antes de tenerlos y los sigo amando cada día. Pero ya no son míos, ya no puedo hacer otra cosa que verlos un par de días a la semana y bajo la mirada inquisidora de todos los que solo piensan “que fácil es ser padre un par de horas”, sin pensar en lo duro que es llegar a un cuarto cada noche y no escuchar las risas de tus hijos, charlar con ellos, ayudarlos con las tareas, bañarlos y hacerlos dormir; como si disfrutar de esas cosas fuera algo exclusivo de ser madre y no padre.

¿Porqué ese amor tiene que volverse un arma? ¿porqué se le permite a alguien usar ese amor en tu contra? ¿porqué tengo que perder el derecho a ser el padre de mis hijos con todo lo que eso implica? ¿Por qué debo usar la fuerza del “macho” que doblega a golpes a la ex o sigue siendo su “devezencuando” para “tener el privilegio” de pasar un par de horas más con mis hijos?

No, debo seguir siendo el que paga por todos los padres que no se hacen responsables, por todos los hombres que no lo pensaron antes de hacerlo, por todos a los que no les importa tener uno o diez si total no tiene que criarlos. Metido en el mismo saco, siendo tratado de peor forma porque al final de cuentas no soy de los que pega, de los que grita, de los que lleva una doble vida, no soy suficientemente “hombre”.

Todo por creer a mis 11 años las historias que me contaba mi madre, que un día todos íbamos a ser iguales, que no iban a haber diferencias, que todos se iban a tratar con respeto y en igualdad e iba a ser nuestra misión que así sea.

Nadie me dijo que también había que decírselo a ellas, nadie me dijo que a las mujeres también había que convencerlas de no ser machistas.

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