So long, Leonard

Leonard Cohen Tour- Melbourne

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Mi hermana y yo acabamos de enterrar a mi padre en Montreal. Sólo con la familia más cercana y algunos amigos de toda la vida presentes. Fue enterrado en un ataúd de pino sin adornos, al lado de su padre y de su madre. Exactamente como pidió. Y, mientras escribo esto, pienso en la combinación única de humildad y dignidad de mi padre, en su elegancia, su carisma sin audacia y su caballerosidad digna de otra época. Hay tantas cosas por las que querría darle las gracias, sólo por última vez. Le daría las gracias por el consuelo que siempre me ha dado, por la sabiduría que me otorgó, por nuestras maratónicas conversaciones y por su deslumbrante ingenio y humor. Me gustaría darle las gracias por enseñarme a amar Montreal y Grecia. Y le daría las gracias por la música. Primero, por la suya, por su música que fue capaz de seducirme desde pequeño. Después, por apoyarme en mi propia música y, finalmente, por el privilegio de poder hacer música juntos.
Adam Cohen, en su muro de Facebook.
https://www.facebook.com/AdamCohenMusic/?fref=ts
 

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Hemos sido conmovidos por su voz. Era el poeta del amor y la desolación, el demiurgo de los paisajes interiores y arquitecto de la belleza, el cantante de expresión honda y grave que casi provocaba un nuevo grado de conciencia, casi un hechizo. Miles de sus acongojados admiradores lo despidieron este fin de semana escuchando sus canciones. Sus afectos más cercanos lo hicieron en la más estricta intimidad: Leonard Cohen, que murió a los 82 años, fue sepultado junto a sus ancestros en el cementerio Shaar Hashomayim, a los pies del Mont Royal, en Canadá… Nos queda la compañía de su música, y sin embargo estamos un poco más solos.
Víctor Hugo Ghitta Hasta siempre, Leonard. La Nación. Noviembre 2016. http://www.lanacion.com.ar/1956055-hasta-siempre-leonard
 

leonard cohen

leonard cohen

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“El Kafka del blues”… Así se refirió Bob Dylan a Leonard Cohen cuando le fue concedido en 2012, junto con Chuck Berry (a quien llamó a su vez el Shakespeare del rock and roll), el PEN New England Song Lyrics of Literary Excellence Award… ¿Kafka? No… Leonard era un bon vivant, un hombre fascinante y un encantador (muy exitoso) de serpientes y… de mujeres.  Su melancolía y su humor negro y seductor no son -a mi juicio- para nada “kafkianos”. Considero además que su música -sus himnos erótico/litúrgicos- pertenecen a otro registro muy diferente al del blues.
Leonard encontró una forma de recitar, de rezar, de decir y de cantar sin cantar sus poemas con “su voz de oro” que con los años -como los buenos vinos- se fue depurando y decantando… hasta convertirse en una caverna, en un templo, un pozo profundo, un cenote, un instrumento musical en sí mismo…
En su magistral y conmovedor discurso de aceptación del Premio Príncipe de Asturias de Literatura, Cohen le agradece a España -y en especial a Federico- por haberlo ayudado a encontrar su propia voz de poeta. Tanto era su amor por él, que llamó a su única hija Lorca, Lorca Cohen.
Álvaro Restrepo. Se fue el Kafka del blues… Leonard Cohen. El Espectador. Noviembre 2016.
http://www.elespectador.com/noticias/cultura/se-fue-el-kafka-del-blues-leonard-cohen-articulo-665144
 

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Leonard Cohen entró abruptamente en el camerino. Se sentó abatido en un rincón y dijo: “No puedo, me estoy rompiendo”. Había dejado precipitadamente el escenario ante el asombro de los espectadores. Era 1972 y… no pudo acabar el recital en la sala Binyanei Ha’uma de Jerusalén.
Antes de dejar la tarima, Cohen ya advirtió al público: “No estoy sintiendo profundamente las canciones. Y creo sinceramente que os estoy engañando. Lo voy a intentar de nuevo. Si no funciona lo dejo y os devolveremos el dinero. Hay noches en las que uno se eleva en el aire y otras en las que simplemente no despega”. La honestidad brutal del músico pilló por sorpresa tanto a los espectadores como a los músicos, que no tenían una opinión tan sombría de lo que estaban presenciando…
Aquella noche tan importante para él, Cohen estaba atenazado por la responsabilidad y el compromiso, por elevar la pureza artística a un nivel místico. Y, aunque el público no lo estaba percibiendo, él sí. Se levantó, y dijo, como se ve en el documental de Tony Palmer, Bird on a wire: “Vamos a dejar el escenario ahora y a meditar profundamente en el camerino para intentar recuperar la forma. Si lo logramos, volveremos”…
Afuera, nadie había abandonado la sala. Ni una sola petición de devolución del dinero. Ni un solo abucheo. Al contrario: comenzaron a cantar Hevenu shalom aleichem (La paz sea contigo), un poema judío de felicidad. Y, en ese momento, ocurrió. Cohen siguió el consejo de su madre: “Cuando las cosas te vayan mal, aféitate”. Alguien le llevó una navaja y crema, él se acercó al lavabo y comenzó a rasurarse la barba mientras escuchaba de fondo los cánticos de los espectadores: “Que la paz esté con vosotros, ángeles del altísimo. /El supremo rey de reyes es el santo bendito”.
Mientras cantaba, las lágrimas del músico comenzaron a resbalar por sus mejillas. Se escucharon sollozos desde la multitud. La congoja envolvió a los músicos.
Cuando terminó el aseo, Leonard Cohen retornó al escenario seguido de sus músicos. No se había marchado nadie. La ovación fue atronadora. Después, se hizo el silencio. El músico cogió su guitarra y comenzó a cantar So long Marianne… las lágrimas del músico comenzaron a resbalar por sus mejillas. Se escucharon sollozos desde la multitud. La congoja envolvió a los músicos. Ahora sí: Leonard Cohen estaba sintiendo profundamente las canciones.
Oscar Tévez. Y Leonard Cohen comenzó a llorar, y se oían sollozos entre el público. El País. Noviembre 2016.
http://elpais.com/elpais/2016/11/11/icon/1478846402_258278.html?rel=mas
 

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Tercer trompazo para un año que ya nos tenía amoratados: como si no fuera suficiente tener que imaginar un mundo ya sin canciones nuevas de David Bowie y Prince, los últimos tragos de la temporada se van en un brindis por el caballero canadiense. Es cierto, vivió una vida larga y llena de experiencias, y su último disco y sus declaraciones más recientes venían avisando (“I’m ready, my Lord”, susurra en “You want it darker”, y se nos frunce todo), pero hay algo que relativiza ese consuelo: artísticamente, Leonard Norman Cohen estaba en la flor de la edad… Con esa voz que llegaba desde la profundidad del alma y esas letras que delataban al poeta nacido antes que el músico, Cohen estaba muy lejos del artista agotado por la repetición en el acto de componer y grabar… Por eso, y por tantas y tantas músicas y palabras que empezaron a re–sonar en loop desde la madrugada del viernes, es que cuesta encajar la trompada… Porque su partida es el recordatorio de lo inexorable, que algunos de los artistas que forjaron algo de nuestro espíritu con su música se están yendo, y ni siquiera vale la pena embarcarse en el debate de si hay quién tome la posta con la misma estatura. Al que vamos a extrañar es a él, sus canciones, su voz tan bien añejada y su apostura…, la esperanza de nuevas velas encendidas en la oscuridad aunque la ayuda nunca llegue. Quizá lo queríamos más oscuro. Pero no tanto, Leonard. No tanto.
Eduardo Fabregat. Velas en la oscuridad. Página 12. Noviembre 2016.
https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-40535-2016-11-12.html
 

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Leonard Cohen era un místico tan aventajado que supo conquistar a los agnósticos de este mundo; un depresivo tan convencido que logró sublimar la melancolía con una extraña dosis de feliz resignación; vivió una vida tan agitada y contradictoria que finalmente se fue en paz, a los 82 años, después de haberse despedido formalmente con You want it darker, un disco bellísimo que deja en sus fans una sensación ambivalente: qué bueno que se haya ido así, en pleno uso de su talento, tras haber domado a medias sus demonios interiores… El poeta, cantante y compositor canadiense ya no está entre nosotros. Pero millones de escépticos siguen teniendo fe en Leonard Cohen…
Hay que seguir creyendo en Leonard Cohen, porque nos enseña a vivir plenamente, a pesar del fracaso. “Hay una rajadura en todo, y de esa forma entra la luz”, dijo este artista irrepetible, hecho de luces y sombras.
El hombre que borró fronteras entre la música y la poesía. Página 12. Noviembre 2016.
https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-40534-2016-11-12.html
 

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Aparte de la indudable pérdida artística, irreparable y dolorosísima, se va una persona excepcional, de una sensibilidad y una humanidad superlativas, que nada tenía que ver con convenciones sociales o superficiales. Leonard Cohen era un grandísimo ser humano: culto, sereno, preclaro, que permanecía como un bastión cultural inalterable…
Leonard Cohen se ha ido como vivió, con una discreción absoluta y con la serenidad con la que mueren las personas que viven un palmo sobre el suelo, en el mejor sentido de la expresión.  
Fermín Zabalegui. Se nos va Leonard Cohen, el último trovador. Revista GQ. Noviembre 2016.
http://www.revistagq.com/NOTICIAS/CULTURA/ARTICULOS/LEONARD-COHEN-MUERE/24907
 

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El cantautor canadiense, que murió ayer, a los 82 años, había alcanzado la sabiduría tempranamente en sus canciones. La vida y el sentimiento dolorido del mundo pasaban por su registro cavernoso, de otro tiempo, que imantó a varias generaciones. No fue un artista masivo, pero fue un artista popular, una guía espiritual de la música de su tiempo… A Leonard Cohen hay que leerlo en sus libros de poemas y hay que escucharlo: “Todos saben que la lucha está arreglada. Los pobres seguirán pobres, los ricos seguirán enriqueciéndose”, cantaba en “Everybody Knows”, una de sus canciones más populares de los ochenta. Cohen ofrecía una perspectiva diferente sobre la vida y sobre su tiempo. Le cantaba al amor profano y sagrado, la desesperación y la exaltación, la soledad y la introspección, la guerra, la religión y la política. “Soy un cronista de mi propio paisaje”, se definía. Sus canciones son un viaje poético, descarnado y muchas veces de salvaje filosofía, como un maestro zen.
“Soy tu hombre”: para descubrir la música de Leonard Cohen. La Nación. Noviembre 2016
http://www.lanacion.com.ar/1955380-soy-tu-hombre-para-descubrir-la-musica-de-leonard-cohen
 

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En una carrera musical que abarca casi cinco décadas, Cohen escribió canciones —con un lenguaje cotidiano que podía ser tanto indirecto como elocuente— sobre el amor y la fe, la soledad y la conexión, la guerra y la política… Su voz rasposa era la de un barítono. Tocaba notas sencillas en una guitarra acústica o en un teclado Casio barato. Mantuvo una imagen reservada, a veces sobria, que contrastaba con los excesos dionisiacos asociados al rock ’n’ roll… En 2008, fue admitido en el Salón de la Fama del Rock and Roll, que lo describió como “uno de los pocos artistas de la música popular que de verdad podía ser llamado poeta”. En 2010, obtuvo el Grammy a la Trayectoria por su “legado intemporal que ha tocado a varias generaciones”.
Larry Rother. Leonard Cohen, un compositor épico y enigmático. The New York Times. Noviembre 2016.
http://www.nytimes.com/es/2016/11/11/leonard-cohen-un-compositor-epico-y-enigmatico/
 

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Leonard Cohen es uno de los seres humanos más fascinantes que ha pisado la faz de la tierra. Poeta, músico, novelista, dibujante, monje budista, mujeriego empedernido y superviviente a Phil Spector todo en uno… A pesar de su fama de artista apesadumbrado y triste, ideal para los ratos suicidas, las canciones y poemas de Cohen destilan humor e ironía. Al fin y al cabo, cuando le preguntaron si era pesimista respondíó: “No lo soy. Un pesimista es alguien que espera que llueva, pero yo ya estoy empapado”.
Íñigo Piñeiro. Leonard Cohen, el pesimista reconfortante. Búnker Pop. Agosto 2013.
http://bunkerpop.mx/bunker-music/leonard-cohen-el-pesimista-reconfortante/
 

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“Tengo la intención de vivir para siempre”. Eso fue lo que le dijo Leonard Cohen a Chris Douridas durante la última entrevista. Cuando le preguntaron cómo es que mantuvo semejante calidad musical durante tantos años, respondió con su hermosa voz rasposa, bien cansada, “es cuestión de suerte”. Repitió que “si supiera de dónde vienen las buenas canciones, iría a ese lugar más seguido”. Habló de que no tenía ninguna estructura espiritual, y de cómo conoció el mundo a través del vocabulario bíblico, fueron sus referencias primarias. Habló de lo desordenada que estuvo siempre su mente; de la cercanía con sus hijos… También dijo que si Dios quiere estrenaría otro álbum, “pero uno nunca sabe”.
A la mañana siguiente de la muerte de Cohen amanecimos más solos todavía, pero los versos de Cohen son curativos y son eternos, nos permiten lidiar con los dolores de la vida… No exagero: Cohen articuló nuestros sentimientos. Podremos regresar a ellos como quien regresa a un imaginario sagrado. Y siempre nos contagió esa disposición sardónica a hacer acopio de nuestras penas, rendirnos ante ellas, incluyendo fatalidades históricas, y continuar. No cualquiera consigue darle una elegante vuelta de tuerca al pesimismo. La vida entera de Cohen es una lección, si se quiere, de que se puede ordenar la tristeza y la oscuridad, con sabiduría y empatía, componiendo belleza para los demás.
Y de que podemos, por lo menos esta vez, desasociar la muerte de la tragedia.  
Elvira Liceaga. Leonard Cohen nos enseñó a darle, elegantemente, vueltas de tuerca al pesimismo. Letras Libres. Noviembre 2016.
http://www.letraslibres.com/espana-mexico/cultura/leonard-cohen-nos-enseno-darle-elegantemente-vueltas-tuerca-al-pesimismo
 

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Se apagó su apaciguador susurro, esa voz de cálido invierno, como una hoguera en lo profundo del bosque, iluminando el tránsito emocional de los desorientados…
Cohen demostró durante toda su carrera que no había mentira en su obra. Cohen cantaba verdad. Y, de la manera más asombrosa y doliente posible, lo hizo por última vez en You Want It Darker, su último disco, publicado hace apenas un mes. Un álbum que sonaba a despedida, que, en su crudeza instrumental y su voz íntima y sombría, quedó esculpido como un barquero de Hades, haciendo de tránsito hacia el otro lado de la orilla infinita…
Como el genio que era, su muerte, al igual que hizo David Bowie con Blackstar, fue anunciada con elegancia en You Want It Darker, un testamento bello que ahora cobra ya toda su fuerza esplendorosa. Se ha apagado definitivamente el susurro del guardián sentimental del folk, que se mantuvo siempre fiel a su figura de seductor inteligente, que, como rezaba en su himno Dance Me to the End of Love, bailó con nosotros hasta el final del amor, a través del pánico y la belleza, como un violín en llamas, hasta mostrarnos suavemente nuestros propios límites.
Fernando Navarro. Muere Leonard Cohen, el apaciguador susurro se apaga para siempre. El País. Noviembre 2016.
http://cultura.elpais.com/cultura/2016/11/11/actualidad/1478832734_936654.html?rel=mas
 

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Tengo la impresión de ya no se puede decir nada que no se haya contado a raíz de la muerte de Leonard Cohen. Era un poeta, pero no era un poeta fácilmente clasificable. Y era un cantante, pero también un cantante difícilmente definible. ¿Y quién se atreve a etiquetarlo como persona? ¿Cuál era su identidad? Las letras de sus canciones no eran textos previsibles en un poeta y su voz no tenía esa seducción musical que suele encontrarse en la lírica y en el drama… Los poetas tienen una voz sonora, y Cohen canta con una voz oscurecida, como si lo que quería decir fuera demasiado importante para hacerlo bonito. Pero seduce… Y Cohen no tenía la voluntad de seducir. Tenía la fuerza de quien renuncia a gustar, y la consecuencia era que impresionaba con su libertad de organizar ideas y palabras. Su voz era oscura y sin el lucimiento de un cantante que quiere comunicarse. Me atrevo a pensar que necesitaba las canciones para confesarse. Y cuando salía al escenario vestido como un señor clásico y con un sombrero puesto quizá quería decir: soy un hombre cualquiera, que ama y sufre.
Josep María Espinás. La poderosa identidad de Leonard Cohen. El Periódico. Noviembre 2016.
http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/

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