Santiago de Chiquitos, 263 años de la antesala del Cielo

Hoy el mundo peregrino celebra la fiesta del hijo del trueno, como lo llamara Jesús a Santiago el apóstol. Unos por motivos religiosos, otros por turismo, por convicción, curiosidad o búsqueda, todos quienes van a Santiago donde esté, saludan el viaje a sí mismos en el encuentro con otra manera de entender.

Nadie pudo afirmar que en Compostela descansen sus restos ni que siquiera llegara a la península ibérica y aún así, los peregrinos van, volando en aviones, por carreteras en buses y autos, por los senderos en bicicleta o caminando, a pie. En su nombre se defendió la fe, la misma que hoy mueve a millones hacia Santiago, donde esté.


En Santa Cruz, por ejemplo, está en Chiquitos, en la antesala del Cielo, el lugar más parecido al que podríamos imaginar para representar el sitio que Cristo le dio en su vida a su mejor amigo, el hijo del trueno, el leal y apasionado Santiago.

Hoy cumple 263 años de fundación este pueblo mágico, en plena reserva natural de Tucabaca, custodio del mar verde, con sus guardianes pétreos en lo más alto del cerro de rocas y arenisca, envuelto en los vientos de las tierras bajas del Este cruceño, a orillas de las fronteras con Brasil y Paraguay.

 

 

Santiago de Chiquitos es una localidad del municipio de Roboré, ubicada a 422 km. al sudeste de Santa Cruz de la Sierra, ciudad que enamora y capital de uno de los nueve departamentos de Bolivia: Santa Cruz. La carretera asfaltada está en excelentes condiciones y pasando Roboré (km. 400) se continúa los 22 km. restantes por asfalto hacia el norte.  Las únicas calles pavimentadas son las que rodean la plaza principal y han tenido la previsión de dotarlas de ladrillos rojos, amigables con la calidad del ecosistema protegido de 26.000 km2. de bosque seco chiquitano que la rodea. 

A decir del Alcalde de Roboré, Karim Iván Quezada, y del experto en turismo alternativo, Nelson Pacheco, se precisa al menos 13 días para conocer las maravillas de esta zona, uno de los municipios más ricos en belleza natural de Bolivia: los Miradores, El Portón, Portoncito, las Cachuelas, los Arcos, las Cuevas de Miserendino, los Guardianes de los farallones, las pinturas rupestres, Soledad, la Colina, el río de Aguas Calientes (16 km. de aguas calientes, el más largo de América), el Centro de Interpretación “Panorama”, la Iglesia misional, etc.

 

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