En el Parque Ecológico Yvaga Guazu se ha firmado el Pacto del Bosque

La delicada situación a que se ve enfrentada la naturaleza en la sociedad moderna, requiere una toma de conciencia y una acción desde el conjunto de la sociedad por la preservación. Es en este marco que adquiere relevancia este Pacto del Bosque firmado en un Parque Ecológico cruceño, parque que es fruto de una iniciativa personal

 

Los por qué son nociones más que certezas, pero es un hecho que la humanidad desde hace mucho tiempo se encuentra enfrentada con la naturaleza. Podemos esgrimir razones ideológicas, religiosas y obviamente prácticas, la cosa es que el ser humano se ha sentido desapegado de su entorno, como si correspondieran a estamentos extraños. Es más, ha adoptado una actitud de enfrentamiento, y la naturaleza se ha transformado en un desafío, un ente salvaje que debe ser domesticado o civilizado. El resultado está a la vista, y es tema cotidiano de discusión. El deterioro ambiental está generando consecuencias que pueden llegar a ser irreversibles y que afectarán el futuro de las generaciones por venir.

De los hábitats naturales no existe otro que nos parezca más evocativo y romántico que el bosque. Compuesto predominantemente por árboles y arbustos, tienen gran presencia a lo largo y ancho del orbe. Funcionan como hábitat, como controlador de flujos hídricos, conservador de suelo, y juegan un papel muy importante en el ciclo del carbono. Por eso los expertos resaltan la importancia de generar y cuidar masas forestales importantes, especialmente con especies autóctonas.



La región que cobija a Santa Cruz de la Sierra, tan rica de forma natural de masa forestal importante, vive una lucha permanente por mantener y recuperar sus espacios verdes. Las últimas décadas en que la modernidad y el desarrollo nos han obnubilado, han sido malas para los bosques. El desarrollo de una agroindustria y el crecimiento de las ciudades han significado una pérdida del lado de la naturaleza. Por eso es doblemente destacable la iniciativa privada que se ha esforzado por desarrollar parques ecológicos que busquen equilibrar este falso enfrentamiento hombre-naturaleza, a la vez de salvaguardar el patrimonio natural de la región. Tal es el caso del Parque Ecológico Yvaga Guazu, obra de Rebeca Rozenman Attie, quien estudió paisajismo y jardinería en Alemania, y a su regreso en 1979 comenzó a construir a pulso este hermoso parque. Puro empuje, empeño personal, la porfía propia de los emprendedores que están enamorados de sus obras.

 

“Empezamos sacando barbechos en mil metros, dejamos los árboles que había y plantamos otros más” explica en un reportaje del Periódico La Región. “Así avanzamos”.

El resultado son 14 hectáreas pobladas de 800 especies clasificadas de plantas nativas y exóticas, como colecciones de bonsái, orquídeas nativas, palmeras, plantas aromáticas y medicinales, frutas nativas y exóticas, bosque lluvioso, túneles de palmeras, toborochis, etc. Además complementada con fauna nativa de aves y mamíferos, como loros, tucanes, venados, taitetú, monos, iguanas, jochi, perezosos, ardillas.

 

Por eso no es de extrañar que fuese el escenario de una iniciativa para poner en el tapete la difícil situación en que se encuentran hoy en día los bosques. Todo ha comenzado con una iniciativa ciudadana que muy simbólica y hermosamente se ha denominado “El Llamado del Bosque”. Desde el 20 de noviembre un grupo de 20 artistas, instalados en el parque, pusieron todos sus sentidos y talentos en un intento por ser la voz de quien sólo puede expresarse a través de colores, aromas, sabores y sensaciones diversas. Con cuadros, esculturas, performances, fotografías e instalaciones artísticas han dado cuenta de este urgente llamado desde lo más profundo de lo salvaje y natural.

“Para nosotros los artistas, participar de la actividad es como pronunciarnos a favor de los bosques y más allá de eso es interesante la idea de iniciar un proceso creativo a partir del impacto que nos produce el contacto directo con la naturaleza”, explicó la artista visual María Zanutti. “ Eso sin mencionar la rica convivencia que se está dando entre los artistas que estamos creando en este lugar maravilloso”.

Esto ha tenido su culminación el sábado 25 recién pasado cuando un grupo de activistas, ciudadanos y autoridades han rubricado su compromiso con el cuidado del patrimonio natural al firmar “El Pacto del Bosque”. Fueron más de cien personas las que se reunieron para esta firma, comprometiéndose con la biodiversidad, reconociendo la importancia de preservar los bosques.

 

 


Ofrenda, obra de arte de Florencia Cadailhon, en el “Pacto por el Bosque”, Parque Ivaga Guazú (Santa Cruz, Bolivia)

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