Miss Perú, un espectáculo de belleza que denuncia el abuso, el acoso y el feminicidio

En un hecho sin precedentes en la historia de los concursos de belleza, las representantes de cada uno de los departamentos de la República de Perú que participan en la elección de la Miss ganadora, las 23 muchachas desfilaron por la pasarela y pronunciaron, una a una, en lugar de sus medidas físicas, información estadística acerca de los hechos de violencia de género registrados en este país.

“Mi nombre es Camila Canicoba, represento al departamento de Lima y mis medidas son 2.202 casos de feminicidio reportados en los últimos 9 años en mi país… Mi nombre es Karen Cueto y represento a Lima: Mis medidas son 82 feminicidios y 156 tentativas en lo que va del año… Mi nombre es Melody Calderón y represento a La Libertad y mis medidas son el 81% de agresores a menores de 5 años son cercanos a la familia…”  El desfile de las 23 mujeres fue imparable y durísimo en las cifras denunciadas.  Una a una fueron presentándose y revelando ante un público efervescente que las aplaudía, a través de las cámaras de televisión ante Perú y el mundo, pero sobre todo ante el valor de cada una de ellas mismas de adherirse públicamente a la realidad ultrajante y asesina.

“Una niña muere cada diez minutos producto de la explotación sexual… Más del 70% de las mujeres de nuestro país es víctima del acoso callejero… 13.000 niñas sufren de abuso sexual en nuestro país… Los 300 feminicidios ocurridos en este año.  Más del 80% de las mujeres de mi ciudad sufren de violencia… 2.971 mujeres mayores de 60 años son víctimas de violencia… Más del 25% de niñas y adolescentes son acusadas en sus centros educativos… El 78% de las mejores violentadas son madres… El 65% de mujeres universitarias son violentadas por sus parejas… 3114 mujeres víctimas de trata registradas hasta 2014…” Una frase escalofriante en lugar de las habituales medidas perfectas de 90-60-90 que definen la perfección física en este tipo de concursos.

Lizeth Guillén, una joven bailarina víctima de la violencia de género a manos de su ex pareja que prácticamente le destrozó el rostro en 2012, fue parte del jurado de Miss Perú. Lady Guillén, quien se debatió entre la vida y la muerte, salió adelante con mucho esfuerzo, estudió abogacía y es una de las caras visibles del movimiento #NiUnaMenos en su país.

Jessica Newton, organizadora del certamen, presentó el desfile de traje de baño señalando que las mujeres son libres de actuar y vestir como deseen y que no por ello alguien puede sentirse en derecho de faltarles el respeto, “etiquetarlas” y mucho menos “tocarlas”. Leslie Shaw acompañó este desfile interpretando una canción a tono.

 

 

Sin duda, un lado positivo de la tecnología y de la comunicación de este siglo XXI es la posibilidad de desnudar casi al unísono en el mundo entero la realidad del acoso, del abuso y de la agresión sexual en todos los estratos sociales, de norte a sur, dándole la vuelta al mundo entero.  Ya son cada vez menos las víctimas que callan por vergüenza, dolor, miedo, angustia, resignación. Y son tantas, que los agresores, los victimarios, los asesinos, aún cuando evadan la justicia y a sus propias conciencias, se les va achicando poco a poco el radio de impunidad, los grupos sociales, culturales, familiares, laborales, educativos, los apunta y los rechaza, les da la espalda.  No es la solución pero sin duda denunciarlos ya es un salto cualitativo de alerta para la sociedad y de principio de reparación y protección de la víctima.

Bien, Miss Perú. Desde el desplante y la sorpresa, un significativo paso adelante cruzando la línea clara que separa la omisión deliberada, de hacer como si el problema no existiera o no fuera de todos, y el compromiso con la visibilización del drama y la tragedia de todos los días.



Romina Lozano se llevó la corona del certamen Miss Perú 2017. (César Campos/Perú21)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *