Marihuana: Cuando el dolor es una tortura

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El proyecto del cultivo municipal de la marihuana ha resultado revolucionario pero a la vez ha sido controversial

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A pesar de ser una planta curativa milenaria, recién ahora la medicina científica comienza a considerar sus propiedades medicinales

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El doctor Ricardo Mercado ha planteado el proyecto de cultivo de cannabis medicinal como un gran estudio sobre su potencial medicinal

 

Si la sociedad moderna occidental se derrumba, así como se levantan las fronteras físicas, con toda naturalidad viajamos de un lugar a otro, muchas barreras o grandes verdades se levantan, y dejan abiertos caminos nuevos que comenzamos a transitar. La droga ha sido un tema especialmente sensible en Latinoamérica, por los efectos sociales devastadores asociados  al consumo y al narcotráfico, lo que ha cerrado el diafragma social al momento de tratar el tema  desde una perspectiva distinta. Un movimiento social que comienza a cobrar fuerza pugna por abrir nuevos caminos, sobre todo al tratamiento de drogas que están siendo experimentadas con éxitos en el campo de la medicina. Tal es el caso de la marihuana, siempre considerada una droga de transición o blanda, que actualmente tiene una veta medicinal por explotar, muy ligada al tratamiento del dolor y de los efectos de los tratamientos de cáncer.

Simplemente se estaba muriendo, lo sabían muy bien él y su padre. No había vuelta, ni, a estas alturas, tampoco la buscaba. La esperanza se desvaneció a poco de comenzar. Era el momento de transición, ese que nubla el entendimiento, o que simplemente nos esforzamos por esconder tras eufemismos. La muerte estaba presente, era un hecho casi consumado, algo con que convivir todos los días. Pero el dolor…No se soportaba. Trataba de sobrellevar la carga, no quería sumar  a las penurias de sus padres. Era un agobio tan grande, que hasta la idea de la muerte paso a segundo plano. Muchas veces la anhelaba.

– El dolor no se soporta porque nunca pasa. Te persigue, y no hay forma de estar algo más cómodo, siempre está – comentó una vez, cuando lo peor había pasado- Es una tortura.

El dolor pasó y la vida también. En poco tiempo se consumió, su vida se apagó, se fue quedando sin energías o simplemente, como una máquina descompuesta, sus piezas dejaron de funcionar, hasta cerrar los ojos y exhalar el soplo de vida. No hubo drama, simple conformidad de verlo morir tranquilamente.

El dolor es una experiencia personal que puede tener una génesis física o emocional, y que se asocia normalmente a una lesión de algún tejido orgánico, sea real o aparente, y que se manifiesta como una sensación física de molestia. Constituye una experiencia subjetiva, por cuánto la forma y la gradualidad del dolor, así como los efectos sobre la conducta del individuo, constituye una reacción única.

En términos funcionales, el dolor debe indicar que existe una parte del organismo expuesta a riesgo o ha sido dañada, con el fin de evitar o limitar los daños. A pesar del hecho fisiológico del dolor, la reacción genera una conducta asociada a componentes mentales de naturaleza socio cultural que se expresa en una conducta. Se espera que el dolor sea un episodio acotado, que al superar la crisis o la causa que lo gatille, quede sólo como un amargo recuerdo.

La farmacología química ha desarrollado un especial interés en esta área, porque el dolor constituye una fuente de angustia en una sociedad orientada al hedonismo, intolerante a todo aquello que la aleje de una felicidad muy concatenada con el placer. El dolor como antípoda de un objetivo culturalmente validado, se impone como un enemigo natural al cuál se hace necesario combatir. Pero las armas son obtenidas del arsenal propio de esta sociedad moderna, el conocimiento científico a través del artificio de la moderna alquimia: la química. Productos sintéticos, quizás muy eficientes a la hora de medir los resultados en cuanto al evaluar objetivos, pero que encadenan una serie de efectos colaterales que terminan muchas veces anulando al individuo.

Julio aún rumia la muerte de su mujer. El siempre temible cáncer llegó casi sin anunciarse, y poco quedaba por hacer cuando la diagnosticaron. La poderosa medicina científica, con todo su arsenal de remedios químicos, simplemente se encogió de hombros, la desahució, y al poco tiempo le levantó la pena de cautiverio hospitalario para  mandarla a morir a la casa. Después de dos años vanos, un final muy doloroso, con indicaciones de un arsenal de medicamentos que controlaran el dolor.La estrella de éstos fue la morfina, promesa clara de un pasar los días sin los temidos dolores insoportables, que hicieran preferir la muerte pronta antes de vivir en el calvario. Pero quedó claro que tanto adormecían los dolores como su conciencia, por lo que tenerla en casa se acercaba más a estar con un muerto en vida.

– Le dieron morfina.- Nos indica con la pena que a ratos quiebra su voz- Iba a ser muy doloroso sus últimos días. Pero esos remedios la dejaban inconsciente. 

El quiebre del paradigma de la modernidad, acompañado de una desacralización del conocimiento científico, ha empujado a mucha gente, enredada en estos efectos colaterales, a probar con sustancias alternativas. Muchas de muy larga data como uso medicinal en culturas tradicionales, incluso en civilizaciones históricas, pero que el fantástico desarrollo de la farmacología química puso una sombra de dudas y superchería, que recién comienzan a superar. Muchas sustancias, incluso, que arrastran una consideración social negativa, por ser consideradas drogas ilegales, como es el caso de la marihuana.

La famosa Cannabis sativa, asociada normalmente al consumo inhalado en la forma de cigarrillo, tiene una larga tradición de utilización como droga recreativa en nuestra sociedad. Muy ligada a la imagen de los hippies y su estado de ralentización, de sentidos alterados, se encuentra en el listado de las drogas ilegales, aunque hace un tiempo que la legalización de su consumo y auto cultivo ronda en muchos países. Pero más allá del llamado uso recreativo, existe una importante faceta medicinal que recién comienza a ser abordada científicamente. Si bien existen registros de cerca del 2.300 AC de su uso para combatir dolencias, recién en el último tiempo se han comenzado a estudiar sus propiedades, empleándose actualmente para el tratamiento de un amplio espectro de dolencias como son el glaucoma, asma, cáncer, migrañas, insomnio, náuseas y vómitos asociados a la quimioterapia, esclerosis múltiples. 

Julio, en medio de su desesperación, viendo que la vida de su mujer se apagaba en medio del sopor, de la inconsciencia, seguramente alertado por algún conocido, decidió probar. Le dio de fumar marihuana, el dolor paso, pero ella estaba muy consciente. El nuevo ´medicamento´ relegó al olvido de un cajón en arsenal promovido por el médico. 

– Así que preferimos usar marihuana- Cuenta resignado- Con la marihuana no sufría dolores y estaba lúcida. Los últimos días pudimos conversar, despedirnos. Su muerte fue digna. Le devolví todos los medicamentos al doctor, no los necesitó.

Los testimonios de las propiedades  benéficas de la cannabis se multiplican exponencialmente, convirtiendo en evidente un hecho que los prejuicios pretenden esconder: algo debe tener. Los lacerantes efectos que el consumo de droga han proyectado sobre gran parte de la sociedad occidental, han sido de tan profundos alcances, y han tenido un coste tan alto, que no es de extrañar que la sola mención de la palabras marihuana genere escozor. Generada en gran parte por ignorancia y por un desdén de una sociedad que aún no entiende que el modelo de artificialidad ha caído, por decir lo menos, en descrédito.

Desde hace ya un tiempo, mediante la iniciativa privada, y al amparo de los magníficos resultados obtenidos, fundamentalmente en la forma de un concentrado que se conoce como aceite de cannabis, se ha implementado el uso medicinal sistemático en diferentes dolencias. Claro, siempre en ese sutil límite que raya en la ilegalidad (en el mayor de los casos), con todos los riesgos que ello implica, pero también con los beneficios que conlleva. Una práctica ilegal que cada vez se hace más evidente, especialmente por su difusión abierta, con rostros, nombres y apellidos, a través de la web. Una ilegalidad resistida, una ilegalidad hipócrita, que muchas veces permite la venta legal de insumos para la siembra y cultivo, y castiga su uso.

En Chile nos encontramos, por ejemplo, con la Fundación Daya, que a través de su página web muestra abierta y transparentemente su intención por promover el uso del aceite de Cannabis, pero también aboga por el diseño de un marco jurídico y políticas públicas adecuadas a esta nueva realidad de una terapia suplente hecha titular. A su amparo ha crecido una organización de madres con niños con epilepsia refractaria, que formaron Mama Cultiva, que a la luz de los buenos resultados en el uso del aceite en sus hijos (frente a la perniciosa y nula acción de la medicina científica), se atreven a proponer abiertamente el auto cultivo, a pesar de las consecuencias legales.

Amargura, desazón, impotencia. Si, Paulina podía sentarse a rumiar su pena, su rabia, la sensación que su hijo se perdía en medio de ese cocktail de medicamentos recetados por médicos con tantos estudios, y que no parecían entender nada. ¿De que servía estar vivo en medio de ese estado de perpetua  somnolencia? ¿Acaso no había visto ese caso de la niña norteamericana que tuvo una mejoría casi milagrosa? Era un camino, difícil, duro, que bordeaba los límites de la legalidad. No existía otra forma, si quería ese aceite de cannabis que abría las puertas a la ilusión, no quedaba más que arriesgarse a seguir el camino difícil. Tratar con narcotraficantes o simplemente convertirse en cultivadora de un producto ilegal. Ya había probado y constato la mejoría de su pequeña. El riesgo no era más que parte del único camino que le quedaba.

La fe mueve montañas, dice el refrán, así como construye mitos que se arraigan en la cultura, y dan por hechos probados relatos que muchas veces apenas si se conocen de oídas. La real necesidad de separar la paja del trigo, y la demanda por romper con el monopolio del manejo del dolor por parte de los laboratorios, está llevando a abordar el estudio científico de los efectos medicinales de la marihuana. Precisamente en esta búsqueda de desmitificar, la Fundación Daya y la Municipalidad de La Florida, en Santiago de Chile, se han abocado a desarrollar un proyecto de cultivo de marihuana, con el fin de producir en forma sistemática y controlado aceite de cannabis, y distribuirlo como medicamento en pacientes de los consultorios de la comuna. Todo prescrito y supervisado por médicos.

Es así como el pasado octubre Rodolfo Carter, Alcalde del municipio, y Ana María Gazmuri, presidenta de la Fundación Daya, dieron el ‘puntapié inicial’ a la plantación de 850 semillas de marihuana, con el objetivo de en abril comenzar la cosecha y la producción de aceite de marihuana en un laboratorio farmacológico, para entregar rigor al trabajo. Todo con el aval del SAG (Servicio Agrícola y Ganadero) y de las autoridades sanitarias que dieron el visto bueno.

– El proyecto nace de una reunión con Ana María Gazmuri, de Fundación Daya, con experiencia en tratamientos alternativos. Se plantea la necesidad del acceso a personas a tratamientos alternativos, especialmente en los casos de cáncer. En Septiembre del año pasado se consigue la autorización del SAG y ya en octubre se inicia el cultivo legalizado con fines medicinales. En abril de este año se cosecha y se inicia el procesamiento en laboratorio. La idea es lograr aceite para hacer estudios en pacientes especialmente con cáncer.

Nos explica el doctor Ricardo Mercado, asesor técnico de la Comudef, que es la corporación Municipal de La Florida que administra los proyectos del área de salud y educación que se aplican en la comuna. Nos responde cuando inquirimos sobre la génesis del proyecto que ha causado gran revuelo en Chileal momento en que se discute una nueva ley de drogas. Los alcances medicinales que tan relegados se mantenían, cobran notoriedad en un momento en que la base química sintética de la farmacología queda muchas veces en entredicho. 

– Para el equipo de salud que está en el área clínica fue un desafío interesante. El desafío nuestro es hacer un estudio con tanta fuerza que sea representativo en sus resultados– Continúa ahondando en el interés de fondo, mostrándose muy seguro y en una posición de aportar desde la ciencia, sin prejuicio- El proyecto del aceite de marihuana fue con fines de investigación, de otra forma no lo autorizaban. El argumento para conseguir la autorización es el estudio clínico.

Es indudable que todos los aportes en un área que recién comienza a desarrollarse serán aportes, pero no se puede dejar de lado el hecho que muchos pretenden ver en este tipo de proyectos una especie de caballo de Troya para blanquear socialmente la imagen de la Marihuana como droga. Tienen muy claro que puede ser así, pero es algo que está muy lejos de entrar siquiera de forma clandestina en las intenciones de este estudio.

– Nuestro interés es sólo cannabis medicinal.-Reitera con firmeza.- Nosotros no hemos tomado una postura respecto al uso recreacional de la marihuana. Nuestros lineamientos están basados en fundamentos técnicos. Nosotros no estamos por un libre apoyo al uso recreación de la cannabis. Nuestro objetivo específico es un estudio para el uso medicinal de cannabis para pacientes con cáncer.

El proyecto, mirado en el largo alcance, tiene la intención de facilitar el acceso medicinal a un producto que puede llegar a ser muy costoso, casi inalcanzable para familias como la de La Florida. Teniendo una noción de la efectividad del uso medicinal de este aceite, se proyecta una continuidad que permita un fácil acceso a un producto al cuál, la mayor parte de las veces, se debe recurrir a la informalidad e ilegalidad. Y que requiere, por su alto costo, contar con recursos económicos, lo que estas familias distan mucho de tener.

– En general el uso de la cannabis se ha aplicado a muchas cosas. Lo más habitual es en pacientes con cáncer y su nicho más desarrollado en pacientes con dolor. Con respecto al manejo del dolor en pacientes con cáncer es más controvertido. Precisamente lo que la municipalidad busca es facilitar el acceso, en lo posible entregarlo sin costo. La producción del aceite no es cara en comparación a muchos tratamientos tradicionales. Por eso la sociedad científica debe dar los antecedentes. Falta investigación. Nosotros pretendemos ser muy claros con la evidencia científica, cosa que no se preste para confusión. 

Como muchos pioneros, que fueron vistos con escepticismo  y casi jocosidad, se sabe parte de una experiencia que hace camino al andar, donde no hay más ruta que las rosas o las piedras, dependiendo de cuál sea la posición del interesado. Un buen trabajo augura buenos resultados. La seriedad y la rigurosidad, quizás propias de su formación médica, dejan en claro que para él no se trata de una dicotomía de amémonos todos versus apocalipsis zombi.

– Si el trabajo es contundente queda abierto el cauce para discutir  otros temas. A cuestionarse como se aplica esto, sobre todo conociendo la experiencia de países como EEUU. Se ha demostrado que a pesar de su uso medicinal, no ha aumentado el uso recreativo. Un estudio hecho en Chile va a generar un espacio de discusión, para definir una postura en torno a la planta. No es el objetivo principal de nuestro estudio, pero va a suceder– Asume con responsabilidad-La marihuana es considerada la droga de uso recreacional de más frecuente uso. Hay quienes vinculan el salto de marihuana a drogas más duras. Se intenta no darle importancia al uso medicinal pues le quita la sensación de riesgo o lo ilícito. No estamos por su uso libre, tanto medica como recreacionalmente. Sino que estamos en un intento serio por definir científicamente sus usos.

Se pisa en suelo pantanoso, pues todas las miradas están puestas en ellos, con intereses creados, con prejuicios a firme, con la intención de utilizar resultados para llevar agua a molinos propios. Tienen claro que están bajo la lupa, pero también están clarísimos al momento de poner una nota de cordura en medio de tanta pasión, y la necesidad de asumir la discusión con argumentos, mucho más allá de la mera pasión. Como dos futboleros que discuten de sus equipos, pretenden ser árbitros con datos duros en sus manos.

– ¿Si me parece que la discusión genera abanderamiento?– Se detiene a pensar un momento- Hay de todo. Gente que tiene mucho conocimiento y quiere profundizar en esto, como la Fundación Daya. Pero también hay muchos que se agarran de su uso medicinal para justificar lo recreacional. Nosotros no queremos que esto se transforme en uso recreacional abierto. Queremos información clara para uso medicinal. Veo que el tema se simplifica demasiado y se necesita información más precisa. Para eso es la información científica. Nosotros queremos darle una nota de cordura a la discusión con una información clara y fidedigna

Duele tanto, duele. Si, los prejuicios, la ignorancia, el asumir con pretensiones de verdad una discusión desde el vano argumento del simple contenido común. Mientras tanta gente se debate en medio de dolores y malestares, medicándose con productos que traen efectos secundarios que en gran parte les anulan como personas, banalizamos, como suele suceder,  una discusión que tiene mucho más aristas que lo blanco o negro, lo bueno o lo malo. Este proyecto ha generado ruido, nuestros parabienes. Porque nuestra sociedad necesita ser remecida y salir de una modorra que exaspera. 

A fin de cuentas, como sentencia al final el Dr. Mercado, “me parecería sospechoso que un proyecto que resulte exitoso, con toda la presión social que hay detrás, no sea capaz de generar una discusión a fondo sobre la real utilidad en el uso de la cannabis. Sería raro que quedara como un estudio científico en una revista y no generara más ruido, sobre todo sabiendo que cada vez hay más instituciones abriéndose a la posibilidad de investigación. Al final todo debe expresarse en políticas públicas que aclaren lo positivo y lo negativo, más allá de las presiones”.

 

La movilización ciudadana ha generado el espacio a una discusión sobre el cultivo legal de la marihuana

La movilización ciudadana ha generado el espacio a una discusión sobre el cultivo legal de la marihuana

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