Los vikingos derrotan la adicción a nivel local

El éxito del programa Juventud en Islandia demuestra que el problema de la adicción ha sido mal enfocado. Se debe hacer énfasis en el cónsumo más que en el tráfico, y, por sobre todo, reforzar la red de apoyo social a los jóvenes

 

Las adicciones a sustancias (alcohol y drogas especialmente), es una de las problemáticas que mayor repercusión tiene a nivel social en el mundo contemporáneo. Según cifras de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito,  264 millones de personas en el mundo entre 15 y 64 años consumieron drogas consideradas ilegales, y de estos el 10% son considerados consumidores problemáticos. Si a estas cifras le sumáramos los que consumen alcohol la cifra subiría considerablemente. El problema de la adicción no radica tanto en el consumo ni en los efectos individuales, sino en su impacto social. Fenómenos como el narcotráfico, la delincuencia asociada al consumo, pérdida de productividad, destrucción de núcleos familiares, por mencionar algunos, están impactando muy negativamente. En general las iniciativas que se han tomado para combatir este mal erradamente han apuntado más al tráfico más que al consumo. Las cifras demuestran el fracaso.

Cuando finalizaba el siglo XX, Islandia tenía uno de los índices de consumo más alto de Europa. El 42% de los jóvenes entre 15 y 16 años admitía haber consumido alcohol, el 17% cannabis y un 23% cigarrillos. En la actualidad las cifras han descendido en forma sorprendente. Un 5% de los jóvenes admite haber bebido alcohol en el último mes, un 3% haber fumado tabaco y un 7% otro tipos de drogas, contra la media europea que es de 47%, 13% y 17%. Sorprendente.

Los drásticos cambios se deben a un programa estatal denominado Juventud en Islandia, el cuál se estructura partir de un mapeo que se realiza cada dos años de la situación del consumo en adolescentes en todo el país. Se manejan las variables sexo, pautas de consumo, características de los hogares, ausentismo escolar y problemas emocionales.  A partir de estos resultados se evacúa un informe a nivel local, trabajando en conjunto  escuelas, comunidades y municipios.  Se identifican los factores de riesgo y protección.

El éxito de este proyecto se sustenta en el principio que la solución del problema de la adicción se resuelve fundamentalmente en el núcleo familiar. El trabajo junto a los tutores (generalmente los padres),  ha consistido en traspasarles la información rescatada y convencerlos que ellos son el principal puntal para los jóvenes.  Persuadirlos que la única solución transita por  pasar tiempo con ellos, apoyarlos, controlarlos y vigilarlos. Como afirma el Director del Centro Islandés para la Investigación y el Análisis Social (responsable de Juventud en Islandia), “los responsables no son los niños, sino nosotros, los adultos. Debemos crear un entorno donde se encuentren bien y tengan la opción de llenar su tiempo con cosas actividades positivas. Esto hará que sea menos probable que empiecen a consumir sustancias”

Los resultados además demuestran que un aumento en la participación en actividades extraescolares disminuyen los riesgos del consumo.  Con este fin, y al alero de la información recabada por el programa, Islandia aumento el dinero destinado a desarrollar este tipo de actividades. Pero además se reforzó el control, y a partir de 2002 los menores de 12 años no pueden andar por la calle después de las 8 de la noche, y los de 13 a 16 años pasadas las 10 de la noche.

El éxito de Juventud en Islandia ha despertado el interés en el resto de los países europeos, pero se ha insistido que el trabajo debe ser a nivel comunal y no estatal. Se calcula que las unidades de trabajo no deben pasar de 300.000 habitantes.  Al respecto Sígfusson  afirma “nunca trabajamos con países enteros porque, por un lado es muy difícil tener el apoyo de gobierno nacionales, y, sobre todo, porque este es un trabajo que se debe desarrollar a nivel local”

Fuente y más información:  https://mosaicscience.com/story/iceland-prevent-teen-substance-abuse

 

SuperSur Fidalga… ¡Te da más!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *