La biblioteca secreta Siria

Los libros tienen un encanto especial. Es innegable que, al menos para quienes aún cultivan la afición a la lectura en papel, ejercen una fascinación que nos impide pasar frente a una librería sin entrar a dar una ojeada, a oler a tinta y papel, a quedarse un buen tiempo maravillándose con detener el tiempo, dejar en suspenso las ocupaciones, y simplemente disfrutar de un placer que llega a ser exultante. De alguna manera constituye un escape no sólo de lo cotidiano, sino hacia nuestro interior, en busca de  esencia nuestra  sensible, intelectual o ejecutiva. Una experiencia mental y sensual, que muchas veces nos resguarda de los pesos y sinsabores del diario vivir.
Quizás eso llevó a Annas Ahmad y a un grupo de amigos a crear una biblioteca en un subterráneo en la ciudad de Darayya, situada al sudeste de la capital de Siria,  Damasco, uno de los lugares más impactados por la guerra civil que afecta a esta nación. Un conflicto especialmente cruento y mediático, en el cuál esta ciudad ha sido escenario de una escalada violenta, sometida a un penoso bloqueo, que mantiene a sus habitantes en un estado de permanente catástrofe. Como siempre ha sido la población civil la que ha sufrido la peor parte, quedando atrapada en un conflicto que los obliga a intentar llevar una cierta normalidad en una rutina cotidiana que se ha alterado dramáticamente. El grupo de Ahmad intenta conservar cierta cordura, en medio de un infierno desatado, con la muerte y destrucción rondando en cada rincón de lo que, hasta no hace mucho, era un común y ordenado espacio urbano.
En una entrevista publicada recientemente por el sitio de internet BBC Mundo, Annas explica su motivación:
“Vimos que era vital crear una biblioteca para continuar nuestra educación. La pusimos en el sótano para evitar que fuera destruida por bombardeos como muchos otros edificios aquí”
Y se las han ingeniado para hacer que funcione, teniendo un público variopinto que concurre a una improvisada instalación. El stock de libros se ha completado a partir de algunas donaciones, pero principalmente gracias al rescate de libros de edificios bombardeados. Lo fantástico y casi surrealista del asunto, es que la muerte ronda a quienes buscan los libros, pero también a los usuarios de las bibliotecas, que deben esquivar los diferentes peligros para acceder a sus instalaciones, que sin duda constituye una especie de santuario, o quizás un recordatorio de la normalidad que alguna vez tuvieron y que tarde o temprano recuperarán.
“En muchos casos, conseguimos libros en hogares bombardeados – Se explaya Annas- La mayoría de estos lugares están cerca de la línea de combate de Darayya, así que recogerlos es muy peligroso. Tenemos que ir por entre los edificios bombardeados para escondernos de los francotiradores. Tenemos que ser extremadamente cuidadosos porque a veces nos siguen, anticipando nuestro siguiente paso”

Los libros ponen un poco de razón en medio de tanta locura. La vida le gana un poco a la muerte cada vez que alguien baja las escalera hacia ese sótano, y tomando un libro afirma su determinación de seguir viviendo. Ya sea leyendo algún drama de Shakespeare, resolviendo alguna duda sobre un tratamiento médico complejo, resolviendo las dudas para una tarea, preparando una clase. De alguna forma el ruido de balas y cañones se aplaca, y la gente lee al tranquilizador ritmo de su corazón bombeando vida a su cuerpo.

“Creo que el cerebro es como un músculo y leer definitivamente ha hecho el mío más fuerte. Mi cerebro iluminado ha alimentado mi alma también.- Afirma uno de sus usuarios para BBC.-De alguna forma, la biblioteca me devolvió la vida. Me ha ayudado a conocer gente más madura que yo, gente con la que puedo discutir temas y de la que puedo aprender. Diría que así como el cuerpo necesita comida, el alma necesita libros”.

anas-ahmad

biblioteca-secreta-siria

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *