La recitación de mantras mejoraría las capacidades cognitivas

 



 

 

A ojos del profano la imagen de un grupo de Pandits repitiendo oraciones en sánscrito de forma continua y monótona, parece a lo menos vano. Una pérdida de tiempo, fanatismo, ceguera. Se pueden utilizar muchas palabras para denostarlos. Pero a la luz de algunos estudios es una actividad que resguarda la capacidad cognitiva de los ejecutantes.

Es un hecho que con el paso del tiempo nuestra integridad intelectual se ve vulnerada. Perdemos capacidades en la medida que envejecemos, pero pareciera deberse, en muchos casos, más que al paso del tiempo a una pérdida por falta de uso. El importante avance de la ciencia que ha vivido la humanidad a partir de la segunda mitad del siglo XX ha redundado en un aumento en las expectativas de vida. Más allá de lo bien o mal que podamos llegar a la ancianidad, es indudable que a ojos vistas de una sociedad que enaltece la juventud, es considerada una enfermedad. Más que por los males asociados, por una pérdida en las capacidades. El hecho es que la gran paradoja de esto radica en que nuestra forma de vida es la gran responsable de un mal envejecer. Nos volvemos cómodos, sedentarios, dejándonos llevar por la comodidad, lo que da como resultado un entumecimiento general.

James Hartzell, un neurocientífico norteaméricano, ha estudiado lo que el ha llamdo el ‘efecto sánscrito’. Mediante el análisis de un grupo de religiosos que diariamente recitan uno de los textos en sánscritos más antiguo, Shukla Yajurveda, descubrió que la actividad producía un efecto a nivel cerebral. Realizó imágenes de resonancia magnética que demostraron que la memorización de mantras antiguos aumentaba el tamaño de regiones cerebrales asociadas con la función cognitiva.

“Pasé muchos años estudiando y traduciendo sánscrito y quedé fascinado por su aparente impacto en la mente y la memoria”, nos comparte el científico.” En los antiguos métodos de aprendizaje de la India, la memorización textual es estándar: los eruditos tradicionales, o pandits, dominan muchos tipos diferentes de poesía sánscrita y textos en prosa; y la tradición sostiene que memorizar y recitar exactamente las palabras y frases antiguas, conocidas como mantras, realza tanto la memoria como el pensamiento”.

Lo notable de la investigación es el descubrimiento que, enfrentados a grupos de control, el cerebro de los recitadores tenían un 10% de materia gris en ambos hemisferios cerebrales, y un grosor cortical considerable.

“Aunque los fundamentos celulares exactos de la materia gris y las medidas de grosor cortical todavía están bajo investigación, los aumentos en estas métricas se correlacionan consistentemente con la función cognitiva mejorada”, concluyó Hartzell.



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