La mejor científica joven de los EEUU tiene 11 años

Creo que nunca nos van a dejar de sorprender los logros de la ciencia. En parte por su impacto en nuestra vida cotidiana, pero también por constituir una especie de parcela vedada a nuestro entendimiento. Como si fuera el producto de algún pase mágico, cada noticia acerca de algún adelanto, otro nuevo descubrimiento o el desarrollo de tal o cual artilugio, simplemente nos deja con la boca abierta. Indudablemente magia y ciencia terminan confundiéndose ante nuestros ojos.

La ciencia es mucho más que logros. Es una disciplina. Un camino largo y accidentado, con numerosas quebradas y caminos que no llevan a ninguna parte. Como en toda actividad nos regocijamos ante los resultados, pero poco del proceso se revela a nuestros sentidos. Ser científico requiere de espíritu. Y esa es una afirmación que no puede ser puesta en duda.

Necesariamente pareciera que ciencia y experiencia marchan juntas. El caso de Gitanjali Rao, una niña de 11 años, constituye una desmentís a esta afirmación. Ella es la ganadora del Desafío Científico Joven 2017, concurso de ciencias organizado por 3M y Discovery Education.  Su proyecto consistió en desarrollar una prueba rápida y barata que permitiera detectar la presencia de plomo en el agua.  Todo a raíz de un gran problema de contaminación del agua potable vivido en su ciudad, en la que se detectaron grandes cantidades de este contaminante elemento.  Su dispositivo utiliza nanotubos de carbono, los cuáles a través de un sensor conectado a un móvil arroja los resultados a través de una aplicación.

“Me interesaba la nanotecnología”, afirma  la brillante niña en una entrevista de la BBC. “Y en una investigación del MIT vi que estaban usando nanotubos en detectores de humo”.

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