Humanos de Nueva York, la foto exitosa de lo cotidiano

Brandon Stanton, creador de Humans of New York. Un periplo buscando rescatar lo heroico en lo cotidiano

 

No hay arte que sea tan mágico y enigmático como la fotografía. La captura del instante. Es detener el tiempo apresando todos los misterios contenidos en una composición muda, pero que a la vez parlotea como un loro. Dice mucho y nada a la vez. Pues, a fin de cuentas, la interpretación es abierta. Depende absolutamente del observador. Eso es lo que la convierte en arte.

 

La fotografía nació para constituir el testimonio de esos instantes. Con sus predecesores audiovisuales como el cine y video no pasa lo mismo. Son una cadena de instantes que se roban la magia de congelar el tiempo. Nos permite concentrarnos en ese exclusivo momento, pudiendo reelaborarlo hasta el infinito, rescatando detalles y  combinaciones. El video con su movimiento y sonido nos habla directamente desde una intencionalidad, es una provocación dirigida. La fotografía dispara directamente nuestra imaginación, situándonos en la perspectiva de observadores desde nuestra subjetividad, por mucho que reconozcamos una intencionalidad en el autor.

Gracias a los adelantos en tecnología digital y el desarrollo de las redes sociales en internet como Facebook, Instagram, twitter, la fotografía ha recuperado su sitial. El bombardeo de imágenes que día a día recibimos es impresionante. Somos testigo  cómo nunca de una época  sido testimoniada en imágenes. Sólo que, en lo general, nos encontramos con testimonios individuales de situaciones más bien excepcionales. Hay una tendencia a registrar lo que está fuera de la rutina, los grandes y pequeños éxitos. Fotografiamos desde la cresta de la ola, evitando los momentos planos o los hondos valles. Retratamos nuestro concepto de la felicidad, huyendo precisamente de la rutina, que nos parece demasiado llana.

Brandon Stanton es un fotógrafo norteamericano que en el verano del año 2010 comenzó, por su propia cuenta, a desarrollar un censo fotográfico de New York. Se colocó como meta el fotografiar a 10.000 neoyorquinos, colocando sus fotos en un mapa. El proyecto se fue volviendo más complejo, y a medida que avanzaba se decidió en poner un pequeño testimonio de los protagonistas en cada imagen. Pequeñas historias, pedazos del gran arcoíris multicolor que le dan sentido a una identidad urbana.

Así nació un fotolog que llamó Humans of New York y que constituyó en un verdadero éxito desde diferentes perspectivas. Primero, por la cantidad de visitantes diarios y su capacidad de generar reacciones en éstos. En segundo lugar por la simpleza y a la vez profundidad de su propuesta. Ser capaz de transformar la fotografía en un narrador potente, capaz de movilizar sentimientos y opiniones. Y, en tercer lugar, transformar un simple instante cotidiano en un tema de interés viral.

“Al principio tenía la idea de construir un ‘censo fotográfico’”, afirma Stanton. “Pero en algún momento del camino, Humans of  New York empezó a tener un carácter muy diferente. En los discursos casuales de los transeúntes había frases que contenían una vida, anécdotas cariñosas, deseos inalcanzables, descripciones del momento vital en el que se encontraban, secretos, teorías, celebraciones… Se descubrió como un receptáculo de personas normales que al final nunca lo son, una muestra de la heterodoxia de la gente común”.

Es un proyecto hermoso que por su génesis se revela en constante construcción. Por definición condenado a ser inacabado.

“Humanos de Nueva York es una tarea que nunca se completará”, nos dice el fotógrafo español Javier Rada. “Una página web condenada a seguir creciendo hasta que su autor se rinda agotado”.

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