Domingo de referéndum: unos votan, otros corremos

El domingo 20 de septiembre de 2015 será recordado como una fecha histórica, emblemática para la posteridad por la silenciosa y desvergonzada ausencia de los autonomistas en el referéndum nacional.

La Paz, Potosí, Oruro, Cochabamba y Chuquisaca, los cinco departamentos bolivianos en los que ganó el NO a la autonomía el 2 de julio de 2006, llevarán a referéndum oficial los Estatutos Autonómicos que redactaron sus Gobernaciones y con los que se regirán -de ganar el sí- las nuevas competencias constitucionales del Estado Plurinacional de Bolivia en sus regiones.

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Gráfico publicado en revista de análisis 8 de FUNDEMOS, por la socióloga María Teresa Zegada Claure, investigadora y docente de la UMSS, Cochabamba, Bolivia.

También Cocapata y Tacopaya, en Cochabamba, y Huanuni, en Oruro, son los primeros tres municipios que llevarán a referéndum el domingo 20 de septiembre sus Cartas Orgánicas Municipales, poblaciones donde también ganó el No a las autonomías casi 10 años atrás.

Charagua, antigua localidad del sur del departamento de Santa Cruz, votará por la aprobación o el rechazo del Estatuto Autonómico Originario Campesino, ese otro modelo político y legal de constituir su Carta Orgánica que optaron los municipios declarados territorio de pueblos originarios. Totora Marka, en Oruro, igual.

Mientras tanto, en la tierra de los vociferadores de la autonomía política, en la otrora gran líder de la Media Luna, en las pampas del norte, este y sur de Bolivia, donde ganó el Sí al modelo autonómico ante el No de Occidente, este domingo haremos lo de costumbre: trabajar si hay trabajo, descansar si hay descanso, o como algo inédito y estelar, correr quienes nos inscribimos en la Maratón de Santa Cruz de la Sierra.

Está visto que el legendario reclamo de descentralización transformado en demanda de autonomía en 2003, era una ocurrencia bien calculada con la cual entretener y derrocar al Gobierno de Carlos D. Mesa por no irse del país con Goni y luego, un discurso político para hacer diferencia regional con el Gobierno centralista -como el de sus antecesores- de Evo Morales.

De ahí, de las palabras a los hechos, queda demostrado que nadie por estos lados come, trabaja, aprende, estudia, enseña ni vive la autonomía como se la proclama.

Se llevó a un país a un proceso autonómico sin pies ni cabeza, sólo por no dar el brazo a torcer y reconocer aquella gran victoria democrática y política para el país que fue la Ley de Participación Popular: las autonomías municipales, los espacios sociales, políticos, culturales y económicos que había que reforzar, ejercer, profundizar, hacerlos funcionar, con participación y democracia verdaderas, pero -con 10 años de 56 experiencias cruceñas al 2003 y 21 años a la fecha (mayoría de edad absoluta)- eso parece que no les cupo como tema de todos los días, y militar la autonomía es todo un concepto de vida y una visión del mundo, que pocos sabían y saben cómo construir de abajo hacia arriba, de afuera hacia adentro.

Así nos encuentra el domingo 20 de septiembre.

Más de la mitad de Bolivia yendo a votar por el sí o por el no de unos Estatutos que los paceños, los cochabambinos, los potosinos, los chuquisaqueños y los orureños, desconocen y por los cuales ya habían dicho “no”, en la oportunidad que se les preguntó si querían autonomías.

Gráfico publicado en revista de análisis 8 de FUNDEMOS, por la socióloga María Teresa Zegada Claure, investigadora y docente de la UMSS, Cochabamba, Bolivia.

Gráfico publicado en revista de análisis 8 de FUNDEMOS, por la socióloga
María Teresa Zegada Claure, investigadora y docente de la UMSS, Cochabamba, Bolivia.

En cambio, a nosotros, los autonomistas arrastrados a Cabildos, enfrentamientos y peleas intestinas de unos cuantos, la historia nos registrará como los grandes ausentes de la jornada, porque el Estatuto que nadie nos leyó y dimos por aprobado en 2008 no es el mismo que, finalmente, tuvieron que ajustar a la Carta Magna y mandaron al Tribunal Constitucional para que vea si es legal o no. Y ahí sigue, esperando su turno para que algún día, si no es observado, nos convoquen a otro referéndum a aprobar ese Estatuto que también desconocemos.

Mientras, en las escuelas, en las universidades, en las administraciones públicas, la materia de autonomía como estudio complementario o suplementario de formación de autonomistas, no existe. Nadie a quien se consulte en la calle, sabe de qué se trata siquiera la autonomía y permanece como un dogma o como una diosa a la que se debe venerar sin cuestionar, a la que se le debe fe, cuando la realidad es que está en terapia intensiva, encerrada, destripada e inmovilizada en manos de jurisconsultos, de expertos, de quienes nos envuelven con retórica y teoría, con diagnósticos reservados a su unívoca interpretación.

Para el poder está bien que la masa la entienda como eso de hacer cada uno lo que le da la gana sin que le importe el otro, a menos que sea negocio, junte o echarle tierra al que intente ser diferente al bollo. O confundirnos con que se trata en repartir un presupuesto de recursos distribuidos por el Gobierno central, hacer un listado de demandas, copiar un plan de iniciativas posmodernas y ponerle carátula de Estatuto o Carta Orgánica. Con eso entendido como autonomía, estamos bien para ellos, a quienes en el fondo no les importa, y para nosotros, a quienes tampoco, que deberíamos contentarnos con las obras y uno que otro programa de servicios que nos venga de arriba, de regalo, sin otro costo que los impuestos que decimos pagar todos o de las regalías extractivas de un suelo que se acaba y precio que lo ponen en otro lado.

El domingo 20 de septiembre de 2015, cuando eche a andar con mi pasito tun tun en la primera Maratón de Santa Cruz de la Sierra y los cruceños de la capital, los chiquitanos, los chaqueños, los vallunos, los porteños, los norteños -incluso los charagüeños que sí irán primero por su autonomía- los cruceños de los 56 municipios del departamento, disfruten su domingo a su manera, no sólo pensaré que hay historias que parecen no tener remedio sino que celebraré la única autonomía verdadera que conozco hoy en este lugar, la que se llama septiembre y la rige la primavera.

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