El día que el Hip Hop brotó de Nueva York y contagió al mundo

En un instante, un momento de inspiración, DJ Kool Herc condensó un movimiento cultural que surgía desde la marginalidad de Nueva York y que, con el tiempo, generaría uns industria exitosa y lucrativa

 

Que la vida está hecha de instantes es tan cierto como que el lenguaje está construido a partir de oraciones y palabras. Momentos que, como en la gramática, sacados del contexto no tiene mayor sentido. Podría decir “este es un pequeño paso para un hombre pero un gran paso para la humanidad”, y si no conozco que fue una frase dicha por Neil Armstrong al descender en la Luna, sólo tendría un valor estético. Un instante aislado nos parecerá un hecho casual, pero ciertamente nos puede resultar sorprendente en la globalidad. La Toma de la Bastilla es un hecho violento en la larga cadena de hechos violentos que conforman la historia de la humanidad, y sólo adquiere sentido y trascendencia heroica cuando lo situamos en el contexto de la revolución francesa. Es un instante en la suma de los instantes que conformaron la gran revolución que cambió el mundo occidental como se entendía.

 

Los coloridos grafittis fueron uno de los elementos artísticos tarscendentes que dieron fuerza y colorido al Hip Hop

 

Un 11 de agosto de 1973 en una concurrida fiesta callejera en el barrio del Bronx de Nueva York un anónimo Clive Campbell, conocido como DJ Kool Herc, que tenía el control de la tornamesa que daba vida al baile, improvisó y en el cambio de canción manipuló el disco regresando la aguja, en un movimiento que se conoció como break, alargando la instrumentación del disco que pasaba para dar lugar a la nueva canción. Lo que pudo haber quedado como un simple instante, un momento de inspiración, generó un estilo musical que 44 años después se mantiene a firme y que ha trascendido a nivel mundial. Al punto que Google lo homenajea por medio de un ingenioso doodle. Pero en si no es como si fuese  el big bang que dio origen de todo, sino que fue la Toma de la Bastilla de un movimiento cultural potente propio de la expresión de una cultura que surgía con fuerza desde la marginalidad, pobreza y discriminación. El colorido de los grafiti, los aportes coreográficos de bailes en que se fusionaba tradiciones tan diversas como la tribal africana y las artes marciales, con los aportes de la rima urbana que se declamaba con ritmo con el fondo de la música break. Una palabra, una frase, en el contexto de una novela que el paso del tiempo ha transformado en un relato con sentido universal.

 

El Hip Hop se asocia a lo urbano, a lo callejero, a lo contestatario. Una respuesta artística a la marginalidad y falta de oportunidades

 

El Hip Hop, con todas las expresiones que le conforman, constituyen una forma de reivindicar una cultura que se enraíza no sólo en la historia de la Norteamérica más profunda, sino que alarga sus tentáculos hasta la distante África. El blues, jazz, rock and roll, funkie, los ritmos  y los coloridos que surgen como una explosión, como un grito desde los ocultos márgenes de la ciudad, hasta convertirse en un éxito que generará con el tiempo una industria lucrativa con proyección mundial. Un revival, un agornamiento de acuerdo a los nuevos tiempos. Y todo resumido en ese instante de inspiración una noche hace 44 años.

 

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