Contando historias para salir del infierno



 

 

¿Qué más simbólico que utilizar el arte para liberar a los presos no sólo de las rejas, sino de su historia?

 

En nuestra sociedad polarizada, pareciera que todo es blanco y negro. Se es o no se es. Eres bueno o villano. Nosotros representamos todo lo bueno, los valores de una sociedad trabajadora, responsable, emprendedora. Los que no van por nuestro carril son delincuentes, villanos de comic. Tipos malos por naturaleza. Y de lo que más nos molesta, aquello que desata la ira en los medios, de la opinión pública en general, es que los villanos tengan derechos. Para ellos debiera ser la cárcel. El encierro permanente, para que nos dejen en paz.

La vida está definida por matices. Nuestra ignorancia y nuestros temores nos impiden ver más allá del hecho puntual inmediato. Detrás de cada delincuente hay una historia, una familia, un núcleo desarticulado o estructurado de una forma diferente a la nuestra. Hay sentimientos, emociones, carne, sangre, huesos. Una humanidad con otras oportunidades, con menos alternativas, pero humanidad al fin y al cabo. Infancias difíciles, familias desintegradas, drogadicción, alcoholismo, violencia, abandono. Un sistema de pocas oportunidades que no hace más que constituir una profecía auto cumplida.

Esto es lo doblemente bello del programa Inside Histories desarrollado por la organización inglesa Create. Porque trabajan con gente privada de libertad, reconociéndolas como personas, insertándolas en el contexto de la red social. Hijos, hermanos, padres, parejas. Buscando a través del arte revertir una historia de privación y violencia. El objetivo de este programa es volver a conectar afectivamente a padres presos de entre 18 y 25 años con sus hijos, por medio del arte y la literatura. Se asocian pequeños grupos de ocho reclusos con artistas visuales, músicos y escritores, con el fin de crear un libro de cuentos que se ha llamado “Historias de Papi para Mi”.

Carol Topolski, escritora asidua participantes de estos talleres, afirma que le ha sorprendido ver como “hombres rudos rápidamente se vuelven niños absortos en la historia cuando, por primera vez en sus vidas, asisten a la lectura de un cuento infantil, sentados en el suelo sobre alfombras”.

Según un estudio encargado por gobierno británico, el trabajo ha tenido efectos muy positivos especialmente sobre los índices de reincidencia criminal. Se ha demostrado la fuerte relación que existe entre un estrecho vínculo familiar y la posibilidad de sacar a los participantes del círculo de la violencia y criminalidad.



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