Arteterapia para adultos mayores con Roxana Hartmann en el MAC

En nuestros tiempos llegar a la tercera edad no es una simple antesala a una muerte digna. Cada vez la calidad de vida mejora, y las ambiciones y los potenciales están para encontrar lo que muchas veces fue vedado en el ciclo de vida laboral útil.

 

Las expectativas de vida se han incrementado. Hace 20 años una persona promedio en Bolivia vivía hasta los 52 años. Hoy esa proyección ha aumentado a los 69. La realidad es que cada vez vivimos más y a la vez mejor. Ya sea por los adelantos de la medicina o una actitud de vida, la porción de vida que se llama la tercera edad potencialmente nos encuentra  casi en plenitud de capacidades.

Quizás para nuestros abuelos el terminar su vida productiva coincidía casi con la biológica. No les quedaba mucho más que pensar en morir lo más digno posible. Hoy se ha abierto una brecha entre una y otra, que produce una muy legítima ambición para aspirar a mucho más que sentarse a esperar la cita con la parca. Hay ambiciones, expectativas, ilusiones. Y, por sobre todo, hay algo de lo que se carece en las otras etapas: tiempo para uno.

“Envejecemos de forma muy diferente a cómo se hacía hace 20 años y ya no sólo se alarga la vida sino que también se ensancha, puesto que se consigue vivir de forma autónoma durante más tiempo” dice José Antonio López Trigo, presidente de la Sociedad Española de Geriatría en una entrevista para el diario El Mundo.

Para este experto la clave para lograr una vida plena en la última etapa de la vida radica en lo que se ha dado en llamar ‘envejecimiento activo’. Esto es mantener la actividad física e intelectual, así como saber adaptarse a una sociedad en constate cambio. Encontrar un leiv motiv, una rutina diaria que constituya un verdadero desafío, y que no se limite a ser un paliativo al aburrimiento.

“Aunque no se puede obligar a una persona a que no se pase el día sentado en el sofá”, insiste el especialista. “Ser activo intelectualmente y físicamente, además de saber adaptarse a lo que viene, cobra un especial valor para garantizar un mejor envejecimiento”.

Entendiendo este desafío la Secretaría Municipal de Cultura, Patrimonio y Turismo ha abierto en el Museo de Arte Contemporáneo un taller gratuito de arteterapia dirigido a adultos mayores. En principio, con una expectativa abierta a 15 cupos que fueron ampliados apenas abierta ala convocatoria. A cargo de la destacada artista visual Roxana Hartmann, cerca de 40 hombres y mujeres de tercera edad disfrutan de una actividad integral de realización y auto descubrimiento, que no sólo considera lo exclusivamente artístico, sino se complementa con ejercicios de relajación, yoga y otras dinámicas que permiten el encuentro consigo y sus pares.

“Es una grata experiencia para nosotros promover esta actividad para que nuestros adultos mayores puedan expresarse, aprender y conocerse entre ellos con total libertad”, dice el responsable del MAC Eduardo Ribera.

Abrir los espacios públicos ha sido importante. Pero más lo ha sido utilizar espacio socialmente validado para resguardar la identidad artística y cultural de la ciudad. Es situar en el centro de la creatividad a un grupo de ilusionados adultos que recobran la capacidad de paladear el gusto por la vida.

“Este importante grupo poblacional generalmente tiene menos espacios de recreación y para enriquecer el espíritu”, expresa Roxana Hartmann. “Mediante estos talleres, ellos se sienten útiles, queridos y especiales para la sociedad. Estas oportunidades son maravillosas porque aquí no importan las condiciones físicas ni neurológicas sino el enorme potencial y las grandes ganas de vivir”.



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