Árboles versus tsunamis

Ante la incertidumbre de una naturaleza que cada tanto se desborda, Chile está desarrollando en la zona de Constitución, una de la más afectada por el tsunamis de 2010, una solución consistente en una barrera natural formada por un tupido bosque.

 



El terremoto, aquel sacudón que según la intensidad nos hace transitar desde el parpadear nervioso hasta la rogativa a todas las constelaciones de nuestro universo sagrado, es como toda manifestación natural: una experiencia sobrecogedora. Y cuando viene acompañado de secuelas anexas, como es el temido tsunami, la cosa se pone realmente brava. No es para menos,  olas de gran energía y tamaño,  y que en un 90 % se asocia con los efectos de un  terremoto. La fuerza y la capacidad destructiva de esta masa de agua en mucho superan la capacidad de aterrarnos (literalmente cubrir con tierra o derribar algo al suelo), y en muchos casos constituye un  golpe de gracia.

Chile se encuentra en una zona de gran tensión tectónica, por lo que los terremotos han sido parte de su historia, configurando y reconfigurando su paisaje físico y cultural. También ha sufrido el estrago de maremotos. De los más recordados el de 1960, que después de un terremoto con magnitud 9.5 cambio la configuración de la costa y arrebato vidas y bienes materiales, dejando en la memoria grabado a fuego imágenes terroríficas. Pasaron 50 años para que en 2010 otro terremoto afectara la zona centro sur del país con una magnitud 8.8 que fue seguido por un maremoto que pilló desprevenido a los desconcertados habitantes de la costa, cobrando más vidas que el terremoto en sí y arrasando con una parte importante de algunas ciudades costera. Un país acostumbrado a los sismos estaba preparado para el impacto del movimiento de tierra, pero se ha descuidado de los movimientos del mar.




Así como Japón ha recurrido a la solución de defenderse furia del mar con muros, Chile está desarrollando una solución natural recurriendo a los árboles.  Constitución es una ciudad costera ubicada en la Región del Maule (35°,20’S y 72°,25’ O),  de las más afectadas por el tsunamis de 2010. Arrasó todas las edificaciones del borde costero, inundando el centro de la ciudad, causando 60 muertes y contabilizando más de 300 desaparecidos.  ​Para evitar volver a vivir esto se está implementando un proyecto denominado Parque de Mitigación Fluvial, y consiste en la plantación de aproximadamente 2.000 árboles diversos, como támarix, cipreses, acacios, olmos, eucaliptus, maquis, brachichitos y crespones, cuya característica común es su rápido crecimiento y la resistencia a la salinidad. Según la experiencia en otros lugares, los bosques han demostrado ser un muy buen escudo, actuando para reducir el flujo, la cantidad y velocidad del mar, amén de reducir la energía. Una iniciativa única en Sudamérica, y con bajos costos de construcción y mantención.  No todo ha ser cemento o circuitos. Que sea buen refugio y de paso, disfrutamos de la sombra y el paisaje.

 




 

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